IJAN International Jewish Anti-Zionist Network (Red Judía Antisionista Internacional)

jueves, 17 de enero de 2013

El gran negocio de Israel: la Represión policial y militar en el mundo



La industria israelí de la inseguridad 

Israel prospera en el mercado de la seguridad aprovechando la inseguridad de algunas naciones en desarrollo  

Al-Jazeera



Según el gobierno israelí y las entidades que simpatizan con él, Irán plantea una amenaza apocalíptica para el mundo.
Por cierto, desde su concepción, la República Islámica se ha dedicado a una conducta destructiva que confirma su papel antagónico frente a la población del mundo.
En los años noventa, por ejemplo, Irán ayudó a los perpetradores del genocidio de Ruanda con armas y entrenamiento, mientras seguía vendiendo armas al dictador indonesio Suharto quien presidía el exterminio de cientos de miles de personas en Timor Oriental.
Aprovechando su propia experticia en desplazamientos forzados a gran escala, Irán contribuyó a la implementación de una política de tierras arrasadas contra comunidades indígenas de Guatemala, uno de los puntos culminantes de un conflicto que causó más de 200.000 víctimas mortales.
En otros sitios de Latinoamérica, Irán suministró útiles métodos de opresión a la dictadura homicida chilena de Augusto Pinochet, mientras ayudaba a concebir la encarnación contemporánea del paramilitarismo colombiano que ha sido responsable de un derramamiento indescriptible de sangre de civiles y otras formas de sufrimiento. 

Era solo una broma
En realidad, nada de lo anterior es verdad. El verdadero culpable de todos los puntos enumerados en esa muestra no es otro que el Estado de Israel.
Por supuesto si esos sórdidos trozos de historia se debieran a Irán en lugar de Israel, podríamos contar con su explotación total por los medios globales que no se interesan por denunciar los crímenes israelíes.
En un nuevo informe titulado “el Papel Mundial de Israel en la Represión”, la Red Judía Anti-Sionista Internacional (IJAN) se esfuerza por corregir los antecedentes históricos catalogando “el papel del gobierno de Israel, sus militares, corporaciones y organizaciones relacionadas en una industria global de violencia y represión”.
Basándose en fuentes israelíes entre otras, el bien documentado informe cita numerosas manifestaciones de la industria mencionada más allá de los casos antes citados de una nefasta colaboración que va de Ruanda a Colombia.
Una referencia destacada es la del libro del difunto profesor de la Universidad Hebrea, Israel Shahak Israel's Global Role: Weapons for Repression, que ilustra cómo “desde Rodesia a  la Sudáfrica del apartheid y a las monarquías del Golfo, Israel no asocia sus intereses a las masas que luchan por la libertad, sino a sus carceleros”. Entre las masas previamente afectadas estaba la población de Nicaragua, donde, según Shahak, Israel suministró un 98% de las armas utilizadas por el dictador Anastasio Somoza durante el último año de su régimen, cuando fueron asesinadas cerca de 50.000 personas.
Israel también armó a los carceleros surafricanos ­–al gobierno así como a algunos de los regímenes de los bantustanes– y ofreció armas nucleares al país. Como señaló The Guardian en un informe exclusivo sobre el tema, Sudáfrica por su parte “suministró gran parte del óxido de uranio que Israel necesitaba para desarrollar sus [propias] armas”.
El informe de la IJAN menciona otros ejemplos de la belicosa simbiosis en el continente africano, como los esfuerzos de Israel para equipar a Portugal en sus batallas contra los movimientos de liberación nacional de Mozambique, Angola y Guinea-Bissau. Fenómenos como las dictaduras y la represión militar de Costa de Marfil, la República Centroafricana, Benín, Camerún, Senegal, Togo, Uganda, Nigeria y Somalia también fueron reforzados por la llegada de fondos e instrucción técnica israelíes.
La observación de la IJAN de que Israel armó en varias ocasiones a las tres partes en la prolongada guerra civil de Angola parece subrayar la naturaleza oportunista de las contribuciones globales del Estado judío a la violencia, como su colaboración al terror estatal desencadenado por la junta militar argentina en los años setenta que, dicho sea de paso, atacó desproporcionadamente a residentes judíos en Argentina.
Un tema similar se citó más recientemente en informes de que un empleado de Global CST –una compañía privada de seguridad israelí, fundada por el exefe del Directorado de Operaciones del ejército israelí, contratada por el gobierno colombiano para ayudar en la lucha contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y otros enemigos– había tratado de vender documentos clasificados del Ministerio de Defensa colombiano a las propias FARC.
En 2011, se afirmó que Global CST también había mercadeado sus servicios a las fuerzas armadas de Georgia así como a la república separatista de Abjasia. 

Negocios con la inseguridad
Es casi una perogrullada señalar que la rentabilidad de la “industria de la seguridad” se basa necesariamente en la proliferación de la inseguridad.
Podríamos pensar, por ejemplo, en qué nivel de seguridad individual o general es posible, en el contexto de masivas ventas de armas israelíes a sitios como India, un Estado represor y racista que se publicita deshonestamente como un bastión de la democracia por los aduladores del libre mercado y criaturas semejantes.
En un discurso en la Conferencia Earth at Risk, la destacada autora india Arundhati Roy presentó un cuadro auténtico de las condiciones de su país:
La pobreza y el terrorismo se han combinado. En los Estados nororientales tenemos leyes como la Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas, que permite que los soldados maten por sospecha. En toda India tenemos la Ley de Prevención de Actividades Ilegales, que prácticamente convierte en una ofensa criminal hasta un pensamiento antigubernamental, por el cual se puede encarcelar a alguien hasta siete años.
Roy afirma que, tal como está configurado el mundo actualmente, “las armas son absolutamente esenciales… no solo para mantener el funcionamiento del petróleo o de los recursos naturales, sino del propio complejo militar-industrial. El inagotable suministro en India de pobres-terroristas presumiblemente será lucrativo.
En un artículo de diciembre de 2012 en Al Jazeera titulado "Israel gets a kick(back) out of conflict", Charlotte Silver cita al economista político Shir Ever sobre la variedad de destinos globales de las exportaciones de seguridad de Israel:
Países con extrema desigualdad (Brasil, India, Guinea Ecuatorial, Gabón, etc.) parecen mercados naturales de los productos de seguridad interior. Es donde la tecnología puede utilizarse para reprimir a gente empobrecida.
El informe de la IJAN detalla la ayuda israelí a la represión en Brasil, donde los residentes de las favelas y otros sectores de la población son el blanco de la tecnología y del entrenamiento policial israelíes.
Como menciona Silver en su columna, sin embargo, el romance del Estado con el know-how de seguridad israelí contiene una paradoja perturbadora, en vista del apoyo declarado de Brasil a los derechos palestinos y su oposición a abusos israelíes como el bloqueo de Gaza.
Sobre la disposición de diversos países a cortejar a Israel en el campo de la seguridad mientras lo desafían en otros aspectos, como por medio de sus votos en la ONU sobre la condición de Estado de Palestina, Silver cita la observación del presidente israelí Shimon Peres: “Tenemos relaciones con países que no nos reconocen, pero quieren cooperar con nosotros en el terreno de la seguridad”.
Ya que la opresión de Israel a los palestinos depende fundamentalmente de su industria de la seguridad, este tipo de cooperación termina por validar la opresión a la que tales Estados pretenden oponerse.
En cuanto a Estados menos preocupados por mantener fachadas de posiciones de principios, EE.UU. arroja miles de millones de dólares al año a Israel, alentando su perpetua belicosidad.
La recusación de la IJAN del “uso de beneficios [por parte de Israel] para reprimir y desplazar aún más a los palestinos, y desarrollar aún más armas letales al hacerlo”, parece subrayar las implicaciones de esta rentable fórmula de seguridad interior para países de todo el mundo.
Belén Fernández es autora de The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work, publicado por Verso en 2011. Es miembro del consejo editorial de Jacobin Magazine y sus artículos se han publicado en London Review of Books, AlterNet y muchas otras publicaciones. 

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2013/01/201311216555732158.html 

NOTA: EL DOCUMENTO ORIGINAL "EL PAPEL DE ISRAEL EN LA REPRESIÓN MUNDIAL" ELABORADO POR IJAN ESTÁ TRADUCIDO AL CASTELLANO Y DISPONIBLE EN http://www.rebelion.org/docs/162551.pdf



jueves, 3 de enero de 2013

El Centro Simón Wiesenthal es una entidad a favor del sionismo, la censura y la islamofobia


Muchos todavía creen que el Centro Simón Wiesenthal es una organización que trabaja por los derechos humanos. Y no es casualidad; ésa es la imagen que de sí misma proyecta afanosamente.

En la práctica, sin embargo, el Centro Wiesenthal es una institución especializada en usar el genocidio judío como pasaporte para promover intereses sionistas en los diversos países donde actúa (EEUU, Canadá, Francia, Argentina y Palestina).

En EEUU, por ejemplo, el centro Wiesenthal formó parte de una coalición que se opuso empecinadamente a la creación de un Centro Comunitario Musulmán en Manhattan, a dos cuadras del World Trade Center.

En Palestina, por otro lado, construyó un museo (¡¡¡ que lleva el nombre de nada menos que  "Museo de la Tolerancia!!!) sobre un antiguo cementerio árabe.

En Argentina, esta misma organización, también bajo el nombre de la "tolerancia" (¿será tolerancia a la censura y al racismo?), fue la encargada de presionar e intimidar a funcionarios del gobierno para que pocos días antes de la fecha anunciada (noviembre de 2012), anularan la permisión para llevar a cabo en la Biblioteca Nacional el Tribunal Ético contra la Ocupación y el Colonialismo por Israel en Palestina. Como resultado de esta cobarde injerencia, el Tribunal Ético tuvo que postergarse para el año siguiente.

Y la prepotente arbitrariedad del Centro Wiesenthal no termina ahí. En semanas recientes, hemos sido testigos de un nuevo atentado contra la Libertad de Expresión, esta vez contra el destacado artista brasileño Carlos Latuff. A ese respecto, reproducimos abajo la clarísima denuncia escrita por el historiador Rubén Kotler.

IJAN, International Jewish Anti-Zionist Network (Red Judía Antisionista Internacional) expresa su total solidaridad con Carlos Latuff, objeto de la caza de brujas por parte del aparato sionista encarnado en este caso específico por el Centro Simón Wiesenthal, y adhiere al escrito del compañero Rubén Kotler. Solicitamos, además, firmar la petición por el fin a la manipulación del antisemitismo para fines políticos, lanzada por Carlos Latuff mismo.


El arte de denuncia como víctima de la difamación del sionismo mundial
Por Rubén Kotler
Reproducido de De igual a igual

“En los últimos años, dada la escasa oferta de antisemitismo, se ha declarado una enconada rivalidad entre las principales organizaciones judías “defensivas”; en particular la LAD y el Centro Simon Wiesenthal. Cuando se trata de recaudar fondos, las supuestas amenazas contra Israel cumplen una función similar”.[1]

En apoyo a Carlos Latuff
 
Imagen: Autoretrato de Carlos Latuff

En el mes de noviembre el Centro norteamericano Simon Wiesenthal (CSW) elaboró un listado de los principales “antisemitas” del mundo y lo difundió en su sitio al mejor estilo de los criminales buscados del lejano oeste, propio de las películas del western. En el tercer lugar de ese listado y subido al podio de los principales antisemitas de fama mundial, el Centro Wiesenthal ubicó al gran caricaturista brasilero Carlos Latuff.[2]
Quienes seguimos hace años a Latuff y conocemos sus caricaturas, no podemos más que repudiar este vil intento de difamación de una organización, reconocida internacionalmente, alineada con un país cuyo pasado y presente bélico pone permanentemente en peligro a la paz mundial[3] y que lleva adelante, desde su nacimiento, una limpieza étnica de su población nativa.
Israel, y dicho esto y denunciado con fuentes, hasta incluso por historiadores israelíes, es un país racista y colonialista que desde 1948 e incluso antes de su creación, lleva a cabo la limpieza étnica de Palestina. Además, hay que decir, que las ilustraciones de Latuff exceden a la denuncia contra Israel y todo su arte apunta a la denuncia de los regímenes opresivos, de esos que atentan contra la libertad de los pueblos, tanto en Oriente Medio como en Occidente, en temas como el capitalismo, las jerarquías eclesiásticas (de todo color), los totalitarismos en el mundo árabe. En esto, los “dardos” de Latuff apuntan a varios centros de poder y no únicamente a los crímenes que Israel y sus dirigentes acometen contra los palestinos. Incluso, Lattuf, ha denunciado en algunas caricaturas, la complacencia de la Autoridad Nacional Palestina con el Estado de Israel, marcando claramente sus diferencias políticas en torno a la propia cuestión Palestina. En este sentido que Latuff denuncie al Estado de Israel no solo no es novedad sino que se incluye en otras denuncias de conjunto que realiza en sus ilustraciones el caricaturista.
Resulta entonces llamativo que un Centro que se presenta como “perseguidor del nazismo” y los crímenes del régimen nazi, no tengan nada que decir de la historia presente y no denuncie los crímenes de lesa humanidad que Israel comete contra la población palestina, crímenes que nos recuerdan y mucho al nazismo. Dicho por quienes han estado en Gaza, por ejemplo, es, este territorio palestino, una inmensa cárcel a cielo abierto, digno de cualquier cárcel propias del régimen nazi, rodeada por un muro y acechada permanentemente por Israel, bloqueada e imposibilitada en su desarrollo, cuando no bombardeada por aire, tierra y mar.
Pero sin lugar a dudas, quienes conocen la historia del CSW y sus vínculos con el sionismo mundial, pronto se dan cuenta que la intención del centro no es denunciar a los criminales nazis sueltos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, sino legitimar, por medio de lo que el intelectual Norman Finkelstein denominó “La industria del holocausto” los crímenes que desde 1948 acomete el autoproclamado “Estado Judío”.
Pero veamos qué argumentos esgrime el CSW para colocar en el podio del “Top Ten” del antisemitismo mundial a Carlos Latuff. Dice en concreto en su sitio web que “durante el reciente conflicto de hostigamiento de Hamas contra el Estado Judío, el caricaturista brasilero ha calumniado a Israel y al Primer Ministro Benjamín Netanyahu por hacer lo que cualquier líder del mundo hubiera hecho contra los ataques de misiles que impactaron en civiles inocentes”.[4]
Latuff no ha hecho otra cosa que lo de siempre: denunciar los crímenes de lesa humanidad a través de sus caricaturas, poniendo, al servicio de una causa justa, su arte. Quienes le seguimos hace años, no vemos en sus ilustraciones atisbo alguno de antisemitismo. Por el contrario las ilustraciones del caricaturista brasilero son un fiel reflejo de la denuncia política de los crímenes de Israel que los grandes medios de comunicación, sobre todo los alineados con el sionismo, se niegan a hacer.
Ha colmado el vaso de quienes nos proclamamos amantes de la libertad los bombardeos de fines de 2009 que cegaron la vida a más de 1400 palestinos, incluso el asalto criminal a la Flotilla Libertad un año después. Como cereza del postre, los últimos ataques, esos que Latuff ha vuelto a denunciar con sus ilustraciones, no solo no calumnian al primer ministro cuyas manos manchadas con sangre deberán ser juzgadas alguna vez, sino que es denunciado como lo que es, un criminal de guerra cuyos propósitos electoralistas no se fijan en medios y de manera maquiavélica conduce a la maquinaria de muerte, como es el Ejército de Israel, una y otra vez contra el pueblo palestino.
Si ser antisemita, para el CSW, es denunciar el crimen de Netanyahu y toda la camarilla política y militar que gobierna Israel, con la complacencia de Europa y Estados Unidos, entonces debo decir, que yo también me asumiré como antisemita. Pero lejos de la verdad, el argumento, vil y falaz por cierto, de acusar de antisemitismo a quien denuncia, de una u otra manera, los crímenes de Israel, no es nuevo, como tampoco lo son, las persecuciones políticas contra intelectuales, artistas y ciudadanos de a pie que osan levantar la voz de la denuncia.
El CSW como mecanismo de la “Hasbará” sionista
La “hasbará”, término que en hebreo significa “la explicación” supone una especie de organización no formal ni de hecho, que promueve el aparato de propaganda israelí en todo el mundo a los fines de explicarle, sobre todo a los miembros de las comunidades judías del mundo, la “verdadera historia de Israel” por medio de una cantidad de espacios virtuales, medios de comunicación, acciones concretas como la realización de exhibiciones, etc. El aparato de propaganda sionista al desnudo supone la compra de voluntades, medios y recursos en todo el mundo, destinados a explicarle a la humanidad la legitimidad del “Estado judío” como tal y sus acciones contra los palestinos, quienes resultan los malos de la película. Y la historia. Israel, por medio de este aparato de propaganda se posiciona como víctima histórica de los árabes al mismo tiempo que “enseña” al mundo la histórica victimización del “pueblo judío”, que históricamente habría sido víctima de la persecución y el odio por el solo hecho de ser “el pueblo elegido”. Según las explicaciones de la “Hasbará” Israel desde su nacimiento ha buscado la paz y no ha encontrado nunca un socio dispuesto en Oriente Medio.
La “hasbará” funciona de manera eficaz en el mundo judío, a pesar que en la actualidad, sobre todo en las últimas décadas, el mundo judío ha sufrido toda clase de fracturas a su interior, con agrupaciones y organizaciones judías que no solo no comulgan con el sionismo y el Estado de Israel, sino que además se erigieron en denunciantes de los crímenes que el propio Israel comete en nombre del judaísmo mundial. A quienes no ha podido convencer, la “Hasbará” se ha ocupado de atacar, difamando y acusando directamente de antisemita a aquellos, que siendo judíos o no, cuestionen, critiquen o denuncien a Israel y a sus dirigentes políticos.
En este sentido, el CSW es un eslabón más de esa cadena hasbarádica que promueve el ataque a todo aquel que denuncie a Israel, instalando un discurso de “amigo / enemigo” legitimado, a su vez, por la victimización del fundador del centro, Simón Wiesenthal, quien fuera en última instancia, según la historia sionista oficial, un sobreviviente del antisemitismo nazi. Si Wiesenthal sufrió en carne propia el holocausto, nadie más que él y su centro, con la suficiente legitimidad para indicar quiénes son los antisemitas y por ende, elaborar un podio con los principales antisemitas del mundo periódicamente.
Pero vayamos más a fondo en la cuestión sobre qué es el CSW y las denuncias que pesan sobre la honorabilidad del Centro. Volviendo a Finkelstein, judío norteamericano, hijo de sobrevivientes del holocausto nazi, pone los puntos sobre las íes en la implicancia del CSW en el marco de La Industria del holocausto, que como sostiene el politólogo, la mancha que le pesa es más grande que las denuncias de antisemitismo que le podemos leer.
En el capítulo de su libro, en el que habla de la extorsión que supuso la presión de algunas organizaciones para hacerse con cuantiosas sumas de dinero, Finkelstein desbarata un plan urdido para extorsionar a Suiza por parte del propio CSW. Según se denuncia en el mencionado libro “el rabino Marvin Hier, director administrativo del CSW, hizo la espectacular afirmación de que los suizos habían encarcelado a refugiados judíos en “campos de trabajo forzados”. Al mismo tiempo denuncia que Hier “dirige el CSW como un negocio familiar y tiene en plantilla a su mujer y a su hijo; en conjunto, los Hier cobraron en 1995 un sueldo de 520.000 dólares.” Y concluye que el Centro “se ha hecho célebre por sus exposiciones permanentes de estilo “Dachau a la Disneylandia” y por “recurrir con éxito a tácticas sensacionalistas y alarmantes para recaudar fondos”.[5]
Esta cuestión nos lleva directamente al siguiente punto que conviene aquí destacar, en orden de poner negro sobre blanco las implicancias de la difamación al caricaturista Latuff y es el uso y abuso que tanto el Centro como Israel hacen del tema “holocausto” para legitimarse en cada acción. Si bien algunas organizaciones se han enriquecido de manera cuanto menos sospechosa, como lo demuestra Finkelstein, el uso por parte de Israel de la idea de antisemitismo y del peligro de un nuevo holocausto judío, les lleva a colocar a cualquiera que critique, denuncie o mencione las atrocidades de Israel contra los palestinos, a estar en el podio de entre los máximos representantes de fama mundial. Y si no en el podio, al menos en el “top ten” del antisemitismo, como llaman desde el propio portal del CSW. Al mismo tiempo que equiparan anti sionismo con antisemitismo siendo que son dos cosas absolutamente distintas. Pero como mecanismo hasbarádico dentro de las comunidades judías, tal equiparación es eficaz y el solo hecho de provenir de una institución que “trabaja” con la memoria del holocausto, ya legitima cualquier barbaridad semántica. De hecho insistimos en los miles de judíos alrededor del mundo que no comulgan con el sionismo y que sin embargo lejos están de ser antisemitas. Pero esto excede lo comunitario relacional dentro del judaísmo y supone el rechazo a cualquier ideología que contemple la diferenciación étnica, de raza, de género, etc etc. Ese rechazo no es exclusivo al sionismo pero se hace evidente cuando la propaganda, bajada de las distintas embajadas de Israel en el mundo, sale a la luz en el apuntalamiento de personas públicas reconocidas, como ya conocemos en Argentina y otros países latinoamericanos.
Epílogo: En palabras de Latuff
Latuff, víctima de la difamación del Centro Simon Wiesenthal ha denunciado la campaña en su sitio de Facebook explicando la lógica de la difamación. Creo conveniente, dejar al lector sus palabras, las que mejor describen la situación en la que el propio caricaturista es víctima:

“Não pretendo me estender mais sobre meu terceiro lugar no ranking dos "maiores antissemitas do mundo" pelo Simon Wiesenthal Center, porque a vida continua e a fila anda, mas deixo aqui registrado como funcionam as campanhas de difamação promovidas pelos defensores do estado de Israel, no Brasil e pelo mundo.

1 - Primeiro lançam uma denúncia de antissemitismo contra alguém que publicamente se colo ca a favor dos palestinos, pode ser uma denúncia forjada, como essa em 2004: http://www.midiaindependente.org/pt/blue/2004/09/290329.shtml. A divulgação pode ser feita na Internet através de blogs ou páginas de associações e federações que apoiam Israel.
2 - Depois disso, a "denúncia" vai parar em portais de notícias, jornais e revistas, para que se torne notícia e tenha algum respaldo. Sabe como é, se deu no jornal, é porque aconteceu mesmo.
3 - Se a "denúncia" for feita contra um artista, haverá uma patrulha ideológica atenta a toda vez que um veículo for publicar um trabalho de sua autoria. Daí quando isso acontece, organizações e indivíduos alinhados com Israel farão pressão contra o veículo, enviando emails de protesto do tipo "não publiquem o trabalho de um artista considerado pelo Simon Wiesenthal Center o terceiro maior antissemita do mundo".
4 - A maior parte dos editores e seus veículos não tem disposição de enfrentar essa chantagem vinda de um lobby tão influente, e acabam muitas vezes recuando, pedindo desculpas e não mais publicando trabalhos deste artista.
Como cierre no me queda más que sumarme a la propia expresión de humor del caricaturista quien además de reírse del “galardón” que le es dado por el CSW, lanza su denuncia sobre la difamación que el Centro lanza sobre su persona, en claro desafío que ni esta ni ninguna otra difamación en su contra, lograrán silenciar sus plumas. Esperemos que así sea, pues las caricaturas de Latuff son imprescindibles para iluminar un tiempo de oscuridad, desde el humor en muchos casos, pero desde el retrato de la más cruel realidad. Algunos podrán negarla, pero atacan a Latuff porque se ven reflejados en sus ilustraciones como un espejo y lo descalifican con un mote que ya no engaña a nadie. Los antisemitas tendrán entonces, que buscarlos en otros lugares, pues en el arte de denuncia solo encontrarán eso, la multiplicación de una denuncia urgente y necesaria, cada vez que la mano criminal acomete contra el pueblo palestino.
NOTAS

[1] Norman Finkelstein: La Industria del Holocausto, P. 41, Edit. S XXI.
[2] El sitio web de Latuff donde pueden apreciarse sus caricaturas sobre Israel y medio oriente todo: http://latuffcartoons.wordpress.com/ 
[3] Cuando hablamos del peligro para la paz mundial, nos referimos a varias cuestiones. En primer lugar al apoyo que el propio Israel diera en el pasado a cruentas dictaduras en el cono sur; en segundo lugar al aparato militar de Israel que cada tanto se lanza a una aventura guerrera; en tercer lugar al arsenal nuclear reconocido único en la región con un poder de destrucción importante.
[4] http://www.wiesenthal.com/atf/cf/%7B54d385e6-f1b9-4e9f-8e94-890c3e6dd277%7D/TT_2012_2.PDF / La traducción me pertenece.
[5] Norman Finkelstein: La Industria del Holocausto, Pp. 100 - 102, Edit. S XXI.

Lunes, 31 de Diciembre de 2012 05:39

miércoles, 31 de octubre de 2012

Contra la Censura por parte de elementos Sionistas al Tribunal Ético a la Ocupación y el Colonialismo

IJAN ARGENTINA adhiere al Tribunal Ético a La Ocupación Y Colonización Por Israel En Palestina. 
http://www.facebook.com/tribunaletico?ref=ts&fref=ts
IJAN ARGENTINA manifiesta su repudio a la acción de elementos sionistas en Argentina que a través de manipulaciones diversas en los medios de difusión buscaron difamar el sentido del Tribunal. 
NO a las presiones y difamaciones que buscan cercenar la Democracia y la LIBERTAD DE EXPRESIÓN en Argentina.
 

domingo, 21 de octubre de 2012

Libertad para los valientes del Estelle / Freedom for the brave of the Estelle


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Exigimos su liberación de inmediato sin que les obliguen a firmar un documento de “haber entrado ilegalmente en Israel”. ¿Las aguas internacionales también son del Estado sionista?… ¡Qué descaro!

We demand his release immediately unless they force them to sign a document of “having entered illegally in Israel”. International waters are also of the Zionist State? …what daring!

Estos son los nombres de nuestros compañeros valientes que han sido secuestrados por la marina sionista:
These are the names of our brave colleagues who have been kidnapped by the Zionist Navy:
  1. Member of Parliament Hagen Aksel Norway 10/04/1953
  2. Member of Parliament Britton Sven Sweden 14/06/1938
  3. Member of Parliament Kodelas Dimitios Greece 02/01/1979
  4. Member of Parliament Sixto Ricardo Spain 07/01/1967
  5. Member of Parliament Diamantopoulos Evangelos Greece 20/04/1980
  6. Former Member of Parliament Manly James Canada 29/10/1932
  7. Opperdoes Joel Arvid Alexander Sweden 1983-06-20
  8. Andreasson Charles Bertil Sweden 1965-03-10
  9. Särner Daniel Karl-Erik Sweden 1985-12-16
  10. Uddebrant Johan Lars OS Sweden 1981-06-28
  11. Widell Anders Nils Olof Sweden 1986-07-11
  12. Reksten Herman Elias Norway 1989-10-06
  13. Elhanan Elazar Israel 1977-04-01
  14. Sjøstrøm Nils Johan Norway 1963-11-10
  15. Koivisto Velimati Finland 1968-03-01
  16. Hammervold Jan Petter Norway 1944-27-03
  17. Feiler Dror Sweden 1951-31-08
  18. Svenberg Kristian Sweden 02-07-1947
  19. Boethius Maria-Pia Sweden 09/04/1947
  20. Mor Reut Israel 09/08/1982
  21. Jämiä Mika Finland 1959-09-06
  22. Arau Crusellas Laura Spain 02/05/1980
  23. Ramazzotti Stockel Marco Italy 17-09-1947
  24. Shapira Yonathan Israel 12-02-1972
  25. Tiktopoulos Mikhalis Greece 24/12/1946
  26. Zabale Gouzalet BegoÒa Spain 09/01/1950
  27. Stamellos Loukas Greece 22/06/1979
  28. Piassas Evangelos Greece 02/04/1947
  29. Gardell Mattias Sweden 10/08/1959
  30. Vinthagen Stellan Sweden 13/10/1964

Libertad para todos ya / Freedom for all now

Sobran las palabras en un día como este… la indignación está a flor de piel, que el mundo trague los documentos firmados en materia de libre navegación, que trague todos y cada uno de los artículos de los DDHH, que trague sus compromisos para con la civilización… Hoy, como ayer, han demostrado que ni son libres ni se espera que reconozcan su significado asociado a la dignidad
 
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