IJAN International Jewish Anti-Zionist Network (Red Judía Antisionista Internacional)

miércoles, 25 de julio de 2018

Respuesta de IJAN a la Nueva Ley Israelí que Legaliza el Apartheid









RED INTERNACIONAL JUDÍA ANTISIONISTA (IJAN)
Nos pronunciamos en respuesta a una nueva declaración que legaliza el apartheid y a nuevas acciones de violencia estatal legalizada. Como judíos/as que apoyamos la autodeterminación palestina, respondemos a estos eventos, sin sorpresa, pero con indignación y compromiso renovado con la lucha en solidaridad con el pueblo palestino. La semana pasada, siguiendo el paso dado por el Presidente Donald Trump hacia un reconocimiento oficial, por parte de EEUU, de Jerusalén como capital de Israel, la Knesset (parlamento israelí) aprobó una legislación titulada “Ley Básica del Estado-Nación”, la cual declara: “Israel es la patria histórica del pueblo judío, quienes tienen el derecho exclusivo de autodeterminación nacional en ella”. Para enfatizar su deseo de disponer de la máxima presencia de judíos con mínima presencia de no judíos a lo largo y ancho de la Palestina histórica, las fuerzas armadas israelíes llevaron a cabo el más extensivo bombardeo en la Franja de Gaza en años, en lo que ellos calificaron como una reacción a la actividad por parte de la resistencia palestina. Estas dos declaraciones – una por ley, y la otra mediante la fuerza – afirman el poder de la colaboración  EEUU-Israel en el prisma colonial y expresan la determinación de Israel de continuar con su proyecto de apartheid y de romper el vínculo  palestino con su tierra.
La Red Internacional Judía Antisionista (IJAN) rechaza la pretensión del régimen israelí de que Israel es nuestra “patria”. Repudiamos cualquier reclamo al derecho de autodeterminación en la Palestina histórica, sea éste exclusivo o de otro tipo. Nos oponemos además a otros puntos de la ley, especialmente al que dice que el régimen tiene un rol en la preservación  de nuestra herencia cultural. Tanto los primeros pensadores sionistas, como Arthur Ruppin y Theodor Herzl, así como otros que les siguieron, han expresado desprecio por la herencia y cultura judías, incluyendo la de Europa oriental. Les desagradaba y despreciaban el mundo de los judíos/as de África y Asia, y así fue que otorgaron a los judíos/as mizrahís un estatus de subordinación en su proyecto colonial desde sus comienzos. Desde la ideología de odio sionista (tanto pre-estatal como estatal) a la pobreza y al estudio intensivo del shtetl1, hasta la negación y/o la explotación selectiva de las historias y culturas de los judío/as de África y Asia, así como la glorificación de la guerra y de la fuerza bruta junto al desprecio racista por aquello que los sionistas veían como “debilidad” afeminada judeo-ashkenazi, el proyecto israelí, por entero, se ha basado en el rechazo de nuestras múltiples herencias históricas y culturales. La única herencia que se reivindica es la memoria del genocidio de judíos europeos por parte de los nazis (Holocausto). Y, al usarlo como un arma contra la lucha palestina, lejos de proteger esta memoria, la han banalizado.
El estado de Israel siempre ha sido un estado de apartheid. Su fundación se basó en la negación y la destrucción de la vida colectiva palestina en el territorio, mientras incentivaba la inmigración judía y su participación en la implantación de una colonia de asentamiento, basada ella misma en una jerarquía racial clasista entre judíos. La nueva ley, usando las palabras de la organización Adalah, es “primeramente antipalestina, dado que busca profundizar las implicaciones inmediatas de la Nakba: la negación del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino en su patria [y] la negación del  derecho al retorno de los refugiados palestinos”. Al reclamar la tierra de la Palestina histórica para judíos, a quienes Israel se atribuye unir y representar, se niega esa tierra a los palestinos. Esta relación tiene como base un sistema de apartheid. Las y los palestinas/os que resisten y reclaman su patria son convertidas/os, en el mejor de los casos, en ciudadanas/os de segunda clase. En el peor, son desposeídas/os, sujetas/os a violencia y encarcelamiento, y declaradas/os “terroristas” por reclamar el derecho a tener derechos.
Los y las palestinas son llamadas “terroristas” sin importar lo que hagan o no hagan. Es la misma existencia y resistencia palestina la que es criminalizada y castigada. Desde los primeros días de resistencia política organizada a la colonización, hasta la aparición de la OLP, y las acciones colectivas que caracterizaron la primera Intifada, o el trabajo político en las comunidades palestinas en el exilio, más el asesinato de cerca de 150 palestinos y la mutilación de 5000 en la Gran Marcha del Retorno (masiva campaña popular de resistencia) y, el pasado viernes 20 de julio, el asesinato de varios combatientes de Hamas y civiles Palestinos, no hay resistencia —incluso cultural o política— que sea aceptable para el estado de Israel.
IJAN nota que la más reciente escalada militar desde Israel ocurrió en respuesta al ejercicio por parte de la milicia popular de su derecho a defenderse del ocupante —un derecho protegido por el Derecho Internacional. Aquello que engañosamente denominan “autodeterminación judía” en Palestina se apoya en la negación violenta de la historia, del pasado y del presente. De esta manera, tanto los medios de difusión internacionales, como los dirigentes israelíes, describieron los ataques masivos israelíes de la noche del viernes 20 de julio como una “respuesta” a la muerte de un soldado israelí por parte de Hamas. Pero el ataque israelí solamente puede ser considerado una “respuesta” si se acepta el marco del régimen israelí, lo cual significa olvidar no sólo la Nakba sino también la actual ocupación, la expropiación de tierras, los brutales ataques militares y la imposición de la crisis humanitaria sobre la Franja de Gaza.
El Ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, calificó a la operación anti-insurgente israelí como “medida y responsable”, y declaró que Hamas empujó a Israel a una situación en la que tendría que llevar a cabo una “operación militar amplia y dolorosa”. IJAN está de acuerdo: dado que Hamas y la Gran Marcha del Retorno, ambos parte de la creativa resistencia palestina a la opresión, representan serios desafíos para el régimen de apartheid, Israel no tiene otra alternativa que usar la violencia colonialista masiva para intentar defender lo indefendible. No hay otra manera. La “autodeterminación” de los colonos israelíes judíos en Palestina sólo es posible a través de una negación violenta del derecho palestino a la tierra y a la vida. Siempre ha sido así: no existe una ruta no-violenta hacia la colonización. Los mártires de ayer y la ley del apartheid decretada la semana pasada dan nueva evidencia de la determinación del estado de Israel de llevar adelante su proyecto. Pero también son evidencia de la continuada Resistencia palestina al mismo. En este momento, como siempre, honramos la resistencia palestina en su lucha por sus derechos, por su liberación y  por el retorno. Los judíos/as no somos un único grupo nacional. Somos parte del mundo. En lugar de reclamar un supuesto derecho sobre territorio palestino robado, nos unimos al mundo en empatía y apoyo al Pueblo Palestino. Rechazamos el lenguaje y las prácticas del estado israelí y afirmamos la autodeterminación de los y las palestinas en el momento en que enfrentan esta nueva amenaza a su existencia.
Red Internacional Judía Antisionista (IJAN) | 23 de Julio de 2018


Nota:

1 Un shtetl (en yiddish שטעטל, forma diminutiva de la palabra en yiddish shtot, שטאָט, "poblado”) era típicamente una villa o pueblo con una numerosa población de judíos, en Europa Oriental y Europa Central, antes del genocido judío (Holocausto).

viernes, 20 de julio de 2018

Declaración de IJAN Argentina ante la nueva ley sionista de "estado-nación"


La sede principal del sionismo, su criatura, es decir el así llamado Estado de Israel, ha oficializado su política de apartheid a través de una "ley" que lo establece como "Estado-Nación del pueblo judío".

De esta forma, preparan el terreno para la anexión de la Cisjordania, como la nueva etapa del proceso genocida de limpieza étnica iniciado desde la invasión del sionismo a Palestina a principios del siglo XX y realizado en forma dramática durante la Nakba (1947/1948), cuando la mayor parte de la población palestina autóctona fue expulsada de sus tierras, de sus aldeas, campos de cultivos, fábricas y comercios mediante masacres y amenazas.

Buscan, por lo tanto, apoderarse del remanente de Palestina. Para esto, pretenden, a través de una legislación (como si se pudiera), eliminar el milenario vínculo del Pueblo Palestino con su tierra, reduciéndolo a ciudadanos de segunda categoría en su propio territorio, cercenando sus derechos básicos, usurpando su cultura, negando su historia, y empujarlos cada vez más hacia los cada vez más reducidos bantustantes. 

IJAN Argentina denuncia y condena categóricamente este nuevo intento de naturalizar la usurpación de tierras palestinas por un lado, y de usurpar la identidad de lxs judíxs por el otro. Reafirmamos: el Estado Nación de lxs judíxs no es "Israel". "Israel" es una creación militarista del colonialismo europeo que ha usurpado Palestina y que lo viene haciendo con impunidad gracias al apoyo del imperialismo de EEUU y a complicidad implícita de lxs así llamadxs "líderes de la comunicad internacional", que "miran con preocupación" o "condenan" las repetidas violaciones del Derecho Internacional cometidas por este régimen criminal y genocida, en particular los derechos humanos del Pueblo Palestino, pero que, salvo honrosas excepciones, no aplican ninguna sanción.

Llamamos a los Pueblos del mundo a apoyar la Resistencia Palestina a este oprobio. Una de las formas concretas es atender el llamado palestino al Boicot, la Desinversión y Sanciones (BDS) contra el sistema genocida racista, militarista de apartheid que continúa pretendiendo, a través de masacres, encarcelamientos, demoliciones de barrios y tretas diplomáticas y legales, usurpar la Palestina histórica.

IJAN Argentina

miércoles, 10 de mayo de 2017

Nunca Más para Nadie

Desde JUNTS- Associació Catalana de Jueus i Palestins, IJAN- Red Judía Antisionista Internacional -, y el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña, celebramos la Resolución en Defensa del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y de los Derechos Humanos (DDHH) del pueblo palestino, aprobada con los apoyos de BEC, ERC, PSC y la CUP, más la abstención de Convergencia, en la Comisión de Presidencia, Derechos de Ciudadanía, Participación, Seguridad y Prevención el pasado 19 de abril en el Ayuntamiento de Barcelona.
Se trata de un primer paso en la defensa de los DDHH y del DIH, y especialmente en su aplicación a nivel global, ya que implica trabajar para que las violaciones de estos derechos por los Estados, instituciones o empresas en cualquier parte del mundo puedan ser tenidas en cuenta en los mecanismos de contratación y compra pública del Ayuntamiento. De esta manera Barcelona dejará de ser cómplice de la vulneración de los DDHH y el DIH.
La moción recoge una preocupación por la constante violación de estos derechos en Palestina por parte del Estado de Israel, sus instituciones y sus empresas, pero también sobre cualquier empresa que esté directamente relacionada con estas vulneraciones, ya sea en Palestina o en otros lugares del mundo.
También reconoce la legitimidad de iniciativas y campañas no violentas promovidas por la sociedad civil palestina e internacional para reivindicar la defensa de los DDHH y del DIH en Palestina, así como mantiene la firmeza y el compromiso en la protección de la libertad de expresión y libertad de asociación.
Desde las entidades firmantes:
Vemos con preocupación la noticia aparecida en La Vanguardia el día 26 de abril, que afirma que la “comunidad judía” ve en esta resolución “un poso de antisemitismo”.
En primer lugar queremos aclarar que no existe una única comunidad judía, sino una diversidad de comunidades. Judaísmo e identidad judía abarcan una variedad de expresiones religiosas y seculares y un conjunto robusto y variado de tradiciones, culturas y experiencias vividas. En este sentido, los colectivos a los que da voz el artículo son unas específicas comunidades religiosas y que no recogen la opinión de ciudadanas y ciudadanos judías no adscritos. Las comunidades de IJAN y JUNTS, representamos otra opinión y presentamos este manifiesto en apoyo a la moción aprobada por el Ayuntamiento de Barcelona, no sintiéndonos representadas por las comunidades anteriormente mencionadas ni por sus declaraciones.
Además, nos preocupa la práctica de asignar a cualquier crítica a la política sionista del Estado de Israel la etiqueta de ‘antisemitismo’. Implica una banalización del antisemitismo, diluye su comprensión, hace cada vez más difícil luchar contra él y es dañina. El antisemitismo debe perseguirse, cómo cualquier forma de racismo.
Entendemos el antisemitismo como discriminación, violencia o estereotipos hacia las personas judías por el hecho de ser judías y que se ha manifestado históricamente en la desigualdad estructural, en la expulsión y en el genocidio, con el ejemplo más conocido del genocidio nazi en Europa.
Por otra parte, las personas israelíes son las ciudadanas del Estado de Israel, en su mayoría judía, seculares o religiosas. Tienen una diversidad de posturas en el ámbito político, en las que se incluye el antisionismo, y también en la identidad religiosa.
El Estado de Israel tiene al sionismo como fundamento ideológico, una ideología basada en un nacionalismo excluyente, en el contexto del auge de los nacionalismos europeos. El sionismo es un colonialismo de asentamiento, fomentado y patrocinado por las potencias coloniales de la época, y siendo su acto fundador la expulsión por la fuerza del 70% de la población palestina en 1947, 750.000 personas, cuyas descendientes siguen viviendo en el exilio, o en otras partes del país. El Estado se vale de innumerables leyes que discriminan sin ningún miramiento a las personas de la población no-judía, en su mayoría población palestina, constituyendo a todas luces un ejemplo de segregación o Apartheid, según el término acuñado en la antigua Sudáfrica.
Es por ello que los y las miembros de judías de JUNTS, IJAN y de otros colectivos, nos oponemos al sionismo, por ser el fundamento de las políticas racistas y colonialistas del Estado de Israel, y por lo tanto, ser antisionista es ser antirracista. Criticar a Israel es un derecho democrático como lo es la crítica a cualquier otro estado.
Luchar contra el antisemitismo es también denunciar de qué manera las definiciones imprecisas, o fraudulentas del antisemitismo tienen un impacto perjudicial en los movimientos por la justicia. Estas definiciones arbitrarias y superficiales son utilizadas a menudo para defender las políticas israelíes insertadas en la elaboración de discursos islamófobos a nivel global.
La campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), es una campaña antirracista y no violenta iniciada por la sociedad civil palestina en 2005, y que pide que se aplique el Boicot, las Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel, y a sus instituciones, así como aquellas empresas que se aprovechan de la ocupación y colonización de Palestina. Es una llamada a la solidaridad internacional de la sociedad civil y pide que se desarrolle hasta que se respeten las tres reivindicaciones basadas en la legalidad internacional: devolución de las tierras ocupadas desde 1967 y destrucción del Muro, derecho al retorno de las personas refugiadas e igualdad de derechos para la población palestina que vive dentro del Estado de Israel. El BDS es una herramienta de lucha no violenta que cuenta con nuestro apoyo y participación activa.
Acusar de antisemitismo a quien promueve el respeto de los DDHH, perjudica y banaliza las verdaderas manifestaciones de antisemitismo que, teniendo en cuenta el auge de los partidos políticos y movimientos de extrema derecha que cogen fuerza en los últimos tiempos tanto en Europa como en Estados Unidos, nos llama a estar alertas frente a estas orientaciones.
Por todo ello, las entidades firmantes no seremos cómplices de la instrumentalización y el abanderamiento que hace Israel de algunas comunidades judías del mundo para justificar políticas de colonización sistemática y ocupación ilegal.
Como afirma “Jewish Voice for Peace* “Nunca más para nadie” significa para toda la humanidad. Nunca más para nadie significa inspirarnos en nuestras historias y mantenernos firmes en contra de todas las discriminaciones. Es por ello que hacemos un llamamiento a estar unidas en la defensa de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, como uno de los mecanismos necesarios para la descolonización de Palestina, y permitir que se desarrollen sociedades libres en Palestina y en todo el mundo.

*Jewish Voice for Peace es una comunidad judía de EEUU formada por miles de personas que defiende un proyecto de igualdad de derechos entre palestinas y judías.

miércoles, 19 de abril de 2017

Marwan Barghouti, por los presos políticos palestinos, en The New York Times


Traducción de "Por qué estamos en huelga de hambre en las prisiones israelíes" (Why we are on hunger strike in Israel's prisons", publicado en el New York Times, 16 de Abril de 2017)








Prisión Hadarim, Israel - 

Después de pasar los últimos 15 años en una
prisión israelí, he sido testigo y víctima del sistema ilegal de
arrestos arbitrarios y malos tratos a prisioneros palestinos.

Después de agotar todas las otras opciones, decidí que no había más
remedio que resistir a estos abusos haciendo una huelga de hambre.
Unos mil prisioneros palestinos han decidido participar en esto, que
comienza hoy, el día que observamos desde aquí como el Día de los Prisioneros.

La huelga del hambre es la forma más pacífica de resistencia
disponible. Inculca dolor únicamente a quienes participan y a sus
seres queridos, con la esperanza de que sus estómagos vacíos y su
sacrificio ayuden a que el mensaje resuene más allá de los confines de
sus células oscuras.

Décadas de experiencia han demostrado que el sistema inhumano de
ocupación colonial y militar de Israel pretende romper el espíritu de
los prisioneros y la nación a la que pertenecen, infligiendo
sufrimiento a sus cuerpos, separándolos de sus familias y comunidades,
utilizando medidas humillantes para obligarlos a la subyugación. A
pesar de tal tratamiento, no nos rendiremos a él.

Israel, la potencia ocupante, ha violado el derecho internacional de
múltiples maneras durante casi 70 años, y sin embargo se le ha
concedido la impunidad de sus acciones. Ha cometido violaciones graves
de los Convenios de Ginebra contra el pueblo palestino; Los presos,
incluidos hombres, mujeres y niños, no son la excepción.

Tenía sólo 15 años cuando fui encarcelado. Tenía apenas 18 años cuando
un interrogador israelí me obligó a abrir las piernas mientras yo
estaba desnudo en la sala de interrogatorios, antes de golpear mis
genitales. Me desmayé del dolor, y la caída resultante dejó una
cicatriz eterna en mi frente. El interrogador se burló de mí después,
diciendo que yo nunca procrearía porque la gente como yo sólo dan a
luz a terroristas y asesinos.

Unos años más tarde, estaba otra vez en una prisión israelí,
dirigiendo una huelga de hambre, cuando nació mi primer hijo. En lugar
de los dulces que solemos distribuir para celebrar tales noticias,
entregué sal a los demás prisioneros. Cuando él apenas tenía 18 años,
fue detenido y pasó cuatro años en prisiones israelíes.

El mayor de mis cuatro hijos es ahora un hombre de 31. Sin embargo,
aquí estoy todavía, persiguiendo esta lucha por la libertad junto a
miles de prisioneros, millones de palestinos y el apoyo de tantos en
todo el mundo. Qué pasa con la arrogancia del ocupante opresor y sus
partidarios que los hace sordos a esta sencilla verdad: Nuestras
cadenas se romperán antes que nosotros, porque es la naturaleza humana
atender el llamado a la libertad sin importar el costo.

Israel ha construido casi todas sus prisiones dentro de Israel en
lugar de en el territorio palestino ocupado. Al hacerlo, ha
transferido ilegal y forzosamente civiles palestinos al cautiverio, y
ha utilizado esta situación para restringir las visitas familiares e
infligir sufrimientos a los prisioneros a través de largos transportes
bajo condiciones crueles. Los derechos básicos que deberían ser
garantizados por la ley internacional -incluidos algunos dolorosamente
garantizados mediante anteriores huelgas de hambre- se convirtieron en
privilegios que su servicio de prisiones decide concedernos o privarnos.

Los prisioneros y detenidos palestinos han sufrido tortura, tratos
inhumanos y degradantes y también muchos casos de negligencia médica.
Algunos han sido asesinados mientras estaban detenidos. Según el
último recuento del Club de Prisioneros Palestinos, alrededor de 200
prisioneros palestinos han muerto desde 1967 debido a tales acciones.
Los prisioneros palestinos y sus familias también siguen siendo el
blanco principal de la política de Israel de imponer castigos colectivos.

A través de nuestra huelga de hambre, buscamos el fin de estos abusos.

En las últimas cinco décadas, de acuerdo con el grupo de derechos
humanos Addameer, más de 800.000 palestinos han sido encarcelados o
detenidos por Israel, lo que equivale a alrededor del 40 por ciento de
la población masculina del territorio palestino. Hoy en día, unos
6.500 siguen encarcelados, entre ellos algunos que tienen la triste
distinción de mantener registros mundiales durante los períodos más
prolongados de detención de presos políticos. Casi no hay una sola
familia en Palestina que no haya soportado el sufrimiento causado por
el encarcelamiento de uno o varios de sus miembros.

¿Cómo dar cuenta de este increíble estado de las cosas? Israel ha
establecido un doble régimen jurídico, una forma de apartheid
judicial, que proporciona una impunidad virtual para los israelíes que
cometen crímenes contra palestinos, mientras que criminaliza la
presencia y resistencia palestinas. Los tribunales de Israel son una
farsa de la justicia, claramente instrumentos de ocupación colonial y
militar. Según el Departamento de Estado, la tasa de condenas para los
palestinos en los tribunales militares es de casi el 90 por ciento.

Entre los cientos de miles de palestinos a los que Israel ha llevado
cautivos se encuentran niños, niñas, mujeres, parlamentarios,
activistas, periodistas, defensores de derechos humanos, académicos,
figuras políticas, militantes, transeúntes, familiares de prisioneros.
Y todos con un objetivo: enterrar las aspiraciones legítimas de una
nación entera. Sin embargo, las cárceles de Israel se han convertido
en la cuna de un movimiento duradero para la autodeterminación de los
palestinos.

Esta nueva huelga de hambre demostrará una vez más que el movimiento
de los presos es la brújula que guía nuestra lucha, la lucha por la
Libertad y la Dignidad, el nombre que hemos elegido para este nuevo
paso en nuestro largo camino hacia la libertad. Las autoridades
israelíes y su servicio penitenciario han convertido los derechos
básicos que deben garantizarse en virtud del derecho internacional
-incluidos los dolorosamente garantizados mediante anteriores huelgas
de hambre- en privilegios que deciden concedernos o privarnos.

Israel ha intentado calificarnos a todos como terroristas para
legitimar sus violaciones, incluyendo detenciones arbitrarias masivas,
tortura, medidas punitivas y severas restricciones. Como parte del
esfuerzo de Israel por socavar la lucha palestina por la libertad, un
tribunal israelí me condenó a cinco penas de cadena perpetua y a
cuarenta años de prisión en un juicio político que fue denunciado por
observadores internacionales.

Israel no es el primer poder ocupante o colonial que recurre a tales
expedientes. Todo movimiento de liberación nacional en la historia
puede recordar prácticas similares. Es por eso que muchas personas que
han luchado contra la opresión, el colonialismo y el apartheid están
con nosotros. La campaña internacional para liberar a Marwan Barghouti
y a todos los presos palestinos con el ícono antiapartheid Ahmed
Kathrada y mi esposa Fadwa, inaugurada en 2013 desde la antigua celda
de Nelson Mandela en Robben Island, han contado con el apoyo de ocho
premios Nobel de la Paz, 120 gobiernos y cientos de líderes,
parlamentarios, artistas y académicos de todo el mundo.

Su solidaridad expone el fracaso moral y político de Israel. Los
derechos no son otorgados por un opresor. La libertad y la dignidad
son derechos universales que son inherentes a la humanidad, para ser
disfrutados por cada nación y todos los seres humanos. Los palestinos
no serán una excepción. Sólo terminar la ocupación terminará con esta
injusticia y marcará el nacimiento de la paz.


lunes, 17 de abril de 2017

Carta de IJAN a los dirigentes del Sindicalismo uruguayo





A los dirigentes del Sindicalismo uruguayo,


Desde nuestra posición anticolonialista y antiracista, manifestamos la esperanza de que el Estado de Israel no torne en peones de su propaganda a determinados líderes "sindicalistas" quienes, como trascendido a través de la prensa, hacen la vista gorda al colonialismo y la limpieza étnica en Palestina. Aceptando una invitación oficial por parte de la Histadrut, instrumento reconocido por su rol netamente colonizador y su inherente racismo, estos sindicalistas actúan como títeres en una campaña de "lavado de cara" a los crímenes históricos del colonialismo antipalestino.


Sería un duro golpe para todo el movimiento sindical latinoamericano semejante complicidad miope, llegando al punto de negar las política de exterminio inherentes del proyecto colonial del Estado de Israel contra el pueblo originario de Palestina, el cual hoy vive en una grave situación de Apartheid, como denunciado por varios expertos en Derecho Internacional y exponentes sudafricanos de la lucha antiapartheid, como Desmond Tutu.

Igual de indignante, por lo falsificador y malintencionado, es el intento de difamar con las ya gastadas acusaciones de "antijudaísmo", al movimiento no-violento por los derechos inalienables palestinos conforme al derecho internacional y las Resoluciones de la ONU, denominado BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones). Dicho Movimiento, al igual que su homónimo sudafricano, vencerá de la mano del resto de la Resistencia Palestina al Apartheid israelí más temprano que tarde, a pesar de "sindicalistas" que prefieran posicionarse a contramano de la historia.

Red Internacional Judía Antisionista - IJAN
International Jewish Anti-Zionist Network

martes, 3 de mayo de 2016

Condena de IJAN a campaña de difamación contra los estudiantes de la Universidad de Chile por adherir al BDS







3 de Mayo de 2016.

La Red Internacional Judía Antisionista (IJAN, por sus siglas en Ingles) condena la campaña de difamación contra el Movimiento BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones) promovida por el Gobierno del Estado de Israel y reproducida por lobbies pro-israelíes en muchos países.

En particular, IJAN condena el  intento del Centro Simon Wiesenthal (CSW) en EEUU  de difamar a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile por el voto reciente del Sindicato de Estudiantes adhiriendo a la Campaña del BDS Académico a Israel.  


En una carta dirigida a la Universidad, y siguiendo un patrón de conducta utilizado ya contra muchos Sindicatos Estudiantiles Universitarios en EEUU, el CSW intenta convencer a las Autoridades de la Universidad de Chile que la lucha del BDS está inspirada en sentimientos antijudíos.


Esto es obviamente falso. El tomar una posición en solidaridad con la lucha palestina por su liberación de la opresión israelí sólo requiere de sentido común y empatía con conceptos de Justicia e Igualdad y para con un pueblo que ha estado sufriendo la negación de sus derechos básicos durante decenas de años.


IJAN aprovecha esta oportunidad para felicitar a BDS U. de Chile, y al Movimiento BDS en general, por esta nueva victoria.



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May 3, 2016.

The International Jewish Anti-Zionist Network (IJAN) condemns the smearing campaing against the BDS (Boycott, Divestment, Sanction) movement that is being promoted by the Israeli Government and replicated by pro-Israel lobbies in many countries.

In particular, IJAN condemns the attempt by the Simon Wiesenthal Centre (SWC) in the USA to smear the University of Chile Law School for the recent vote of its student union endorsing the academic BDS campaign.


In a letter to the University, and following the pattern employed against many University Unions in the USA, the SWC tries to convince the University of Chile authorities that the BDS struggle is inspired on Antisemitism.


This is blatantly untrue: Taking a position in solidarity with the Palestinian struggle for liberation from the Israeli oppresion is just a matter of common sense and empathy with concepts of Justice and Equality and with a people that has been suffering denial of their basic rights for decades.


IJAN would like to take the opportunity to congratulate BDS U. of Chile, and the BDS Movement in general, for this new victory.







miércoles, 27 de abril de 2016

IJAN DENUNCIA: Declaración por los ataques de Bruselas

De la página de la Red Internacional Judía Antisionista (IJAN), Abril 2016.

Traducido por J.M. para Rebelion.org
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211620&titular=declaraci%F3n-por-los-ataques-de-bruselas-

A raíz de los últimos bombardeos en Bruselas los ataques contra los árabes y musulmanes han aumentado de nuevo en Europa y en los Estados Unidos. La mezquita más grande de Madrid fue uno de los primeros en sufrirlos. Los perfiles raciales en los aeropuertos, estaciones de tren y otros lugares públicos continúan intensificándose.

Nuestros corazones están con las víctimas de los ataques. Compartimos el dolor por esas pérdidas y por la violencia extrema. Así se expresó poco después de los ataques la jefa de la política exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, "es también un día muy triste para Europa, ya que Europa y su capital están sufriendo el mismo dolor que esa región ha conocido y conoce todos los días, así sea en Siria o en otros lugares". Luego añadió,"es evidente que las raíces del dolor que estamos sufriendo en nuestra región son muy parecidas". Nos gustaría ir más lejos, y localizar las raíces de los ataques y de la inmensa violencia que satura el mundo árabe por la política exterior histórica y actual de Estados Unidos y Europa. Tampoco, para el caso, es el dolor de la violencia cotidiana nuevo para muchas comunidades en los EE.UU., Europa y otros lugares.

También deploramos el uso cínico de sus muertes para acelerar aún más los ataques y la represión de los musulmanes y los árabes tanto en el país como en el extranjero. Un aspecto fundamental de esto es cómo Israel, Estados Unidos y Europa hacen falsos vínculos entre los ataques en Bruselas y la resistencia de los palestinos a la ocupación y la colonización. El objetivo es mostrar cómo las políticas de Israel continuarán siendo un modelo para Occidente y cómo la "experiencia" de Israel en la represión de la población palestina puede ser replicadaen el momento en que otros países reprimen a sus propias poblaciones que resisten el racismo, el desplazamiento, el robo de tierras y la explotación.

Los funcionarios israelíes fueron de los primeros en sugerir que los ataques harían que Israel fuera más útil para Occidente. Tal como dijo Netanyahu "Muchos países de todo el mundo vienen a aprender de nuestra experiencia en la lucha contra el terrorismo y su número crece todos los días". Explicó que "el terror" se deriva de "la esperanza de Dáesh -un grupo terrorista- de establecer un califato musulmán en toda Europa y la esperanza de los terroristas palestinos de establecer un estado palestino en todo Israel". De esta manera, este dirigente sugirió un falso enlace entre Dáesh y la lucha palestina. Pero simplemente no existe ese vínculo entre Dáesh y la lucha de liberación anticolonial de los palestinos, que han utilizado una variedad de tácticas a lo largo de los años en su lucha por la autodeterminación.

Mientras tanto, y sin que se menciones, hay un vínculo claro entre Europa, los EE.UU. e Israel: más de un siglo de la colonización europea, la dominación económica y militar de Estados Unidos y la ocupación y colonización sionista sobre las espaldas de los pueblos y tierras -en su mayoría árabes y musulmanes -.

Por otra parte las palabras de Netanyahu muestran que los sionistas son algunos de los principales productores de la islamofobia. No son sólo los funcionarios del Estado de Israel. El “Proyecto David”, financiado por las inversiones de Seth Klarman y Sheldon Adelson, así como los herederos de la fortuna petrolera Carnegie, que también se invirtió en el ataque al activismo en apoyo de Palestina en los EE.UU. y en la difusión de la islamofobia. Ellos apoyan e invierten fuertemente en petróleo, armas y casinos. Se benefician en gran medida de las guerras de Estados Unidos de desestabilización del Medio Oriente y de la continua decadencia económica interna.

Paralelamente, las corporaciones israelíes –creadas sobre la base de la industria de defensa de Estados Unidos- están utilizando estos ataques para tratar de vender su experiencia en la represión interna a Europa. Este continente está bloqueando cada vez más fuertemente sus fronteras y formula políticas cada vez más hostiles a los refugiados de las guerras en África, Irak, Siria y Afganistán.

Para tomar un ejemplo, el director general de la Asociación de Seguridad de Israel es un exfuncionario del Gobierno israelí. Ahora ofrece "servicios de seguridad" a 105 empresas y oficinas gubernamentales. Él mismo llamó a establecer un "sistema de perfiles" a lo largo de las líneas sionistas que podría implementarse en todo el mundo. El sistema de seguridad en el aeropuerto de Israel y el puente Allenby es notorio por tener como objetivos de focalización a los musulmanes, árabes y por supuesto también a los judíos de piel más oscura de Asia y África.

También han participado otras partes de la red de contragolpes. El presidente del Comité Judío Americano, creado entre otros por la Fundación Becker, que invierte en la economía israelí, así como las empresas de minería y aeroespaciales con sede en EE.UU., sugirió que los ataques están vinculados a "amenazas al compromiso de Europa con la protección de la dignidad humana, incluyendo el aumento del antisemitismo y la amenaza que supone no sólo para los judíos, sino también para la estructura de la democracia misma". Este personaje llamó a Europa a “afrontar y superar el peligro". Parte de eso sería implicarse en un creciente "contraterrorismo" coordinado entre la UE, Israel y los Estados Unidos. Claramente esta coordinación implicaría contratos lucrativos para los EE.UU. y las empresas israelíes que tratan de venderse como expertos mundiales en lo que llaman "lucha contra el terrorismo", y otras empresas, como la aeroespacial, cuyos beneficios aumentan con más guerra.

Por supuesto, tales "luchas contra el terrorismo" son en realidad la supresión de la lucha anticolonial del pueblo palestino, la guerra asimétrica contra los grupos de resistencia como Hizbulá y la militarización en la entrada del país.

Estos programas y posiciones políticas de Israel están en la primera línea del racismo occidental y la hacen, junto a sus funcionarios, un vehículo ideal para justificar y fortalecer la agenda de sus aliados en la región, en Estados Unidos y en Europa. La lucha contra el sionismo es la lucha contra la colonización de Palestina. También es una lucha contra todas las instituciones y redes que suscriben y propagan la ideología sionista y la islamofobia en los EE.UU., Europa y otros lugares, incluyendo el Comité Judío Americano, el “Proyecto David”, y otros. También dejan claro que la lucha contra el sionismo, que incluye las campañas BDS, es parte de la lucha contra el racismo, como es la lucha contra la islamofobia, ya que el sionismo y la islamofobia son financiados y promovidos por las mismas instituciones e inversores. Israel es un componente crucial del racismo y el colonialismo occidental mundial, lo que convalida la lucha contra él.
 
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